Ayer: Urkupiña ¡ya está en el cerro!  Hoy: parece estar mas allá del cerro

El apresuramiento en el cumplimiento de los requisitos establecidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), para que la Fiesta de la Virgen de Urkupiña en Quillacollo, el Ayni e Integración de Culturas”, sea declarado como: “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”, determinarían su aplazamiento.

El presunto desapego a la rigurosidad dedicada al llenado de los sendos formularios; además de la probable ausencia de una cabal interpretación de las mismas; la flacidez aprehensiva de la propia esencia festiva; las incompatibilidades de caracteres y concepciones teóricas de los pocos responsables de la redacción del legajo documental; la débil participación de los representantes institucionales, particularmente de Quillacollo y otros, se constituyeron en el contexto adverso de este áspero proceso constructivo, iniciado en agosto de 2021.

A ellos, obviamente se sumó, la exigüidad de soportes económicos para la Comisión Impulsora, responsable de esta incomprendida labor, cuyos miembros constataron que la decisión, la voluntad y su compromiso con la Virgen de Urkupiña, no fueron suficientes para culminar airosamente su trabajo. Las asignaciones económicas comprometidas, por el Ministerio de Culturas y la Gobernación Departamental, fueron nulas.

El Gobierno Autónomo Municipal de Quillacollo, que también expresó su voluntad de aportar, sólo lo hizo, después de una incisiva insistencia, con un aproximado del 3% del monto total, estimado para este proceso preparatorio de la documentación.

El exiguo apoyo económico aprobado por el Ente Deliberante de ese Quillacollo, mereció inclusive un sustancial recorte por el Ejecutivo de la entidad edil.

Sin embargo, las autoridades principales del Ministerio de Culturas, de la Gobernación Departamental y del Gobierno Autónomo de Quillacollo, presumieron de un optimismo desbordante, y de un supuesto apoyo particular, a la Comisión Impulsora, pavoneándose del fecundo trabajo desarrollado al interior de la misma. Es decir, que la demagogia afloraba, con particular cinismo.

Por estos despropósitos, el ansiado título honorífico concebido hace 13 años, y por el pasaje azaroso descrito, obliga a presumir que su consumación como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a la Festividad de Urkupiña, sería pospuesto.

Las esperanzas y expectativas de la feligresía se postergarían una vez más, por el desatino y la ausencia de una contundente dedicación, identificación y decisión de las autoridades arriba mencionadas

La elaboración de la propuesta, en términos técnicos, requiere inobjetablemente de la conformación de un equipo interdisciplinario altamente calificado, además de conocedor del tema con probada solvencia, asignación de una apropiada logística y un soporte económico digno, que permita un holgado desenvolvimiento a los miembros del Comité y de las comisiones colaterales. Variables ausentes en esta experiencia, que se debatió entre la orfandad institucional y el ejercicio de un ingenuo entusiasmo.

Ante este contexto, nada halagüeño, sólo se aguardaría la mediación de la misma Virgen de Urkupiña, para salvar esta aspiración, a través de un oportuno milagro, y así asegurar un ulterior encauzamiento, y lograr el anhelo apetecido.

La primera constitución de un Comité Impulsor, data de diciembre de 2013, cuya efímera vigencia sucumbió, a causa de la inexistencia de un soporte económico que canalice su funcionamiento, su rauda existencia concluyó a la finalización del acto de posesión de la misma.

Este segundo acometimiento (Comité Impulsor) sobrevive, con muchas preguntas, pero con pocas o carentes de respuestas.

Por: Johnny Fernández Rojas, Periodista y gestor cultural.

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