Periodistas en línea de fuego en manifestaciones callejeras en Argentina

Los periodistas y sindicatos de la prensa en Argentina están en alerta.
El gobierno tomó el control de los medios públicos por un año y mantuvo conversaciones sobre su privatización, el plan de suspender la pauta publicitaria oficial en los medios durante un año y, a principios de febrero, reprimió a los trabajadores de la prensa durante las manifestaciones callejeras contra las medidas de austeridad impulsadas por el gobierno del nuevo presidente de ultraderecha Javier Milei.
Varias organizaciones del país quedaron tan preocupadas que acudieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión para hablar sobre el estado de la libertad de prensa en el país.
Y el 9 de febrero el gobierno convocó a una reunión entre asociaciones y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para “analizar medidas que garanticen una mayor seguridad para los periodistas” durante las manifestaciones y otros eventos de alto riesgo.
“Hicimos hincapié en que las fuerzas de seguridad del Estado no pueden repetir este tipo de accionar”, expresaron en un comunicado desde el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) luego de la reunión.
Según FOPEA, Bullrich se disculpó con los periodistas heridos durante la cobertura de las manifestaciones en las afueras del Congreso. La ministra también dijo que están desarrollando una propuesta para ordenar el trabajo de periodistas en la calle para garantizar su integridad sin obstaculizar su trabajo.
Voceros de Bullrich dijeron que las reuniones con periodistas continuarán, según informó EFE.
Manifestaciones contra la Ley Ómnibus
Sucedió en las inmediaciones del Congreso de la Nación Argentina, en Buenos Aires, entre los días 31 de enero y 2 de febrero. Los legisladores discutían la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, popularmente conocida como Ley Ómnibus, que finalmente el presidente Milei decidió retirar de la Cámara Baja.
El Comité Nacional para Prevención de la Tortura y otras organizaciones de la sociedad civil registraron cerca de 285 personas heridas como consecuencia del accionar de las fuerzas de seguridad y del enfrentamiento con manifestantes, según reportó la CIDH.
35 trabajadores de la prensa resultaron heridos, incluyendo las heridas por disparos de balas de goma o gases lacrimógenos.
Agustín Lecchi, secretario general del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa), dijo a LatAm Jourbnalism Review (LJR) que los trabajadores de la prensa “fueron un blanco favorito para la represión orquestada por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich”.
Esta no es la primera vez que SiPreBa registra ataques a los trabajadores de la prensa por parte de las fuerzas de seguridad. El sindicato denunció en su sitio web que en la manifestación callejera del 27 de diciembre convocada por la central obrera CGT, se agredió a los equipos periodísticos de los canales de televisión privados TN y Telefe mientras cubrían la movilización.
“Se ataca a la prensa porque quieren silenciarnos para que no se muestre la represión en las calles. En Argentina estamos viviendo un ajuste fiscal brutal que no pasa sin represión”, contó Lecchi.
Fue a trabajar y se encontró con represión
“Es la primera vez que nos disparan directamente estando tan identificados como prensa”, explicó Alfredo Luna a LJR. Luna tiene una larga trayectoria como reportero gráfico y actualmente trabaja para la Agencia Nacional de Noticias Télam.
El jueves 1 de febrero estuvo encargado de la cobertura de la movilización fuera del Congreso, por lo que contó que recibió un disparo de bala de goma en el muslo izquierdo y fue rociado con gases lacrimógenos que le generaron mucho ardor en los ojos y la piel durante horas.
El reportero gráfico aseguró que tanto él, como la mayoría de los colegas allí presentes, tenían remeras (camiseta) y chalecos en los que la palabra prensa se identificaba fácilmente. Así y todo, dijo que les dispararon, los acorralaron y los agredieron.
Ese día el periodista comenzó la jornada laboral fuera del Congreso como cualquier otro día, incluso, aseguró que la movilización fue pacífica todo el tiempo. Para él, la represión de la policía se dio en dos momentos.
El primero: “alrededor de las 19.30 horas pararon varias camionetas con efectivos de Gendarmería en la puerta del Congreso”, contó Luna. “Se encontraron con otros efectivos de la Policía Federal y avanzaron con escudos hacia los manifestantes. Un efectivo roció este spray que me entró en los ojos, por lo que quedé enceguecido por diez minutos. Tenía mucho ardor en la cara y en los brazos, pero traté de seguir trabajando”.
Para el segundo momento, Luna fue relevado por otro reportero gráfico de la Agencia Télam, de todas formas, él se quedó para acompañarlo.
“A las 20.30 horas escuchamos ruidos de motos otra vez”, volvió a relatar Luna. “Con las motos hacían movimientos circulares y armaron una ronda. Mi compañero tomó fotos, lo seguí para asistirlo y a los minutos un grupo de dos o tres motos dispararon con balas de goma hacia donde estábamos nosotros. Todos los que estaban con nosotros se retiraron, quedamos con mi compañero y dos o tres fotógrafos más y vuelven a dispararnos. Fue un momento muy horrible”.
Lorena Tapia es redactora en el noticiero de la Televisión Pública Argentina y delegada gremial por este medio en SiPreBa. Ella dijo que asistió a la movilización a las afueras del Congreso el jueves 1 de febrero como integrante de SiPreBa y con una remera con el logo de prensa en la espalda.
“Fue muy dramático, había compañeros en el piso llorando. Yo recibí balazos de goma en la espalda, cintura y glúteos”, contó Tapia a LJR. “Cada tanto hacen esa ronda en moto para amedrentarnos, la utilizan constantemente. Estaban todas las Fuerzas de Seguridad en el Congreso. Es como sobredimensionado, una apuesta en escena muy grande por parte de este gobierno”.
Tapia reconoció que desde que asumió el gobierno de Milei ha habido represión contra la prensa en otras movilizaciones, sin embargo, ella dijo que “no fue tan salvaje como la del 1 y 2 de febrero”.
A su vez, comentó que en diciembre de 2017 también hubo fuerte represión contra la prensa en las movilizaciones callejeras contra la reforma previsional que implementó el gobierno del expresidente Mauricio Macri. Ese año la ministra de Seguridad de la Nación también fue Patricia Bullrich.
El riesgo de privatizar los medios públicos y de quitar la pauta publicitaria oficial
“Estuve en la movilización durante la represión. Es una brutalidad lo que está haciendo el gobierno nacional y el operativo que está llevando adelante en las calles producto de un protocolo que es inconstitucional”, explicó a LJR Carla Gaudensi, secretaria general de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren).
Gaudensi se refirió al protocolo integral para el mantenimiento del orden público (más conocido como “antipiquetes”), que la ministra Bullrich implementó a partir de diciembre de 2023 con el fin de que las Fuerzas de Seguridad se movilicen en respuesta a bloqueos y manifestaciones en la vía pública. Este protocolo no solo “cercena el derecho a la protesta, que es un derecho constitucional”, como explicó Lecchi, sino que Gaudensi dijo que es un “ataque a la prensa para coartar la libertad de expresión y que no se informe lo que pasa con la represión”.
Para ella, más allá de la agresión en las calles, “el ataque del nuevo gobierno hacia los medios empezó desde el día uno, sobre todo a los medios públicos que está intentando privatizar”.
Una de las reformas de la Ley Ómnibus que se discutía dentro del Congreso mientras las manifestaciones se sucedían afuera, es la de privatizar 41 empresas públicas, entre ellas los medios públicos.
“Los medios públicos garantizan la soberanía de nuestro país, hay medios públicos fuertes en todo el mundo. Garantizan que la información llegue a todo el país y Argentina es enorme. Tenemos que defender cada emisora de radio que transmite y comunica a cada una de las regiones, y eso lo hace la Televisión Pública, la Radio Nacional, Télam. Hoy las grandes corporaciones de medios trabajan desde Buenos Aires sin conocer lo que pasa en cada comunidad del interior del país”, explicó Tapia.
Otra de las formas en las que la secretaria general de Fatpren consideró que se está atacando a la prensa en Argentina es a través de la suspensión de la pauta publicitaria oficial por un año. Esta es una de las medidas de urgencia que tomó el nuevo gobierno apenas asumió como parte del plan de ajuste, según anunció su vocero en conferencia de prensa.
“Hay una presión económica hacia los medios de comunicación y los directivos utilizan esa presión que ejerce el gobierno para que los trabajadores sean los que paguen el costo”, explicó Gaudensi.
Además, dijo que para los medios autogestionados el impacto del corte de la pauta publicitaria oficial es aún mayor.
Guaudensi hizo hincapié en que un ataque directo contra la actividad de los periodistas empezó el día en que Milei asumió como presidente e impidió a medios y a periodistas el acceso a las ceremonias en la Casa Rosada y en el Congreso.
“Esa jornada se transmitió a través de las redes sociales de algunos voceros presidenciales. Creemos que hay una utilización de las redes sociales que cambia la noción de cómo se debe hacer periodismo”, explicó.
Tapia agregó que es la primera vez en Argentina, desde el regreso de la democracia (hace 40 años), que los medios públicos no estuvieron presentes en la asunción de un presidente.
Las medidas de seguridad para cubrir las movilizaciones callejeras
SiPreBa denunció penalmente las agresiones contra la prensa en las movilizaciones fuera del Congreso los días 1 y 2 de febrero. A su vez, junto con otras organizaciones denunciaron el incumplimiento por parte del gobierno de Milei de los estándares de libertad de expresión ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión.
“La CIDH reitera que la protesta y manifestación pacífica es un elemento esencial en las sociedades democráticas y que el Estado debe respetar, proteger, facilitar y garantizar el derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica”, aseguró la comisión en un comunicado del 8 de febrero.
Para protegerse en futuras manifestaciones, los entrevistados para este artículo aseguraron que están extremando las medidas de seguridad.
Algunas de ellas son: ir a la cobertura con remeras identificadas de prensa y con sus respectivas credenciales; intentar hacer las coberturas en grupos; mantenerse en contacto para monitorear quiénes están en las coberturas. A su vez, el reportero gráfico de Telam contó que el medio compró elementos de seguridad como antiparras, máscaras y cascos que los periodistas ya están usando en las coberturas.
Por: Florencia Pagola

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